MISIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN

“La misión nos permite entender la resurrección como el milagro de la vida no se deja destruir por el egoísmo y la ambición sin límites, sino que se impone como alegría que brota del corazón divino que llevamos en la fragilidad de nuestro corazón humano. Por esto no hay misión verdadera que no implique muerte en nosotros; muerte no como sinónimo de destrucción sino que se transforma en oportunidad para renacer finalmente a la vida verdadera que sólo el Señor puede ofrecernos como don del Padre.”

Con estas palabras termina el mensaje de Pascua enviado por P. Enrique Sánchez G. a todos los misioneros combonianos. A continuación publicamos el mensaje.

Feliz Pascua de Resurrección.

 

Jesus

MISIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN

“Las grandes obras de Dios sólo nacen al pie del Calvario” (Escritos 2325)

¿Cómo vivir este misterio de manera que sea fuente de vida en este tiempo de contrastes, tiempo en el que la aridez de nuestras fragilidades se confronta con la invitación a vivir la alegría del Evangelio redescubriendo la presencia siempre nueva del Señor quien, desde el fondo de la tumba vacía, nos recuerda que está vivo entre nosotros?

Vida y muerte, pasado y futuro, dolor y alegría, tinieblas y luz, guerra y paz, odio y amor. ¿Cuántos binomios más, además de éstos, marcan nuestra existencia, nuestro peregrinar humano por los caminos divinos que nos conducen a la eternidad que no lograremos definir y menos pronunciar, con las pobres palabras de nuestro actuar cotidiano?

Sumergidos en la frenética carrera de nuestras empresas y de nuestros esfuerzos por cambiar el mundo, cada uno transcurre la jornada entera con su visión, sus intereses, sus ideas y sus programas, pretendiendo poseer toda la verdad, saber y poderlo todo; incluso más que los otros.

Vivimos con una arrogancia convertida en enfermedad contagiosa, que no distingue entre pobres y ricos, pequeños y grandes; todos nos sentimos con derecho de criticar, señalar los límites, los defectos, los pecados de los otros. Los criterios de la desconfianza, de la sospecha, de la ventaja, de la competencia intentan imponerse y la confianza, el compartir, el apoyo al otro, la misericordia y el perdón suenan como música que molesta el oído y no penetra el corazón.

¿No es quizá éste el escenario en el que nos toca vivir la misión como propuesta siempre antigua y siempre nueva que impide perderse en la visión trágica, pesimista y deprimente del hoy de nuestra historia? ¿No es la misión vivida en el silencio, en el escondimiento, en el anonimato la que nos hace ser “piedras escondidas” que hablan de una vida que no hace ruido, que no necesita publicidad? ¿No es ésta la misión que nos hace vivir desde dentro el misterio que se convierte en vida?

92817940Muerte que no tiene la última palabra

Hoy más que nunca, nos enfrentamos a situaciones que van más allá de lo imaginable, las noticias se transforman en crónica amarilla, roja; de todos los colores.

La violencia y la guerra destruyen enteras poblaciones y condenan a millones de personas a huir ya no se sabe hacia dónde, como refugiados, prófugos, migrantes o prisioneros en sus propios países. Estas imágenes se han vuelto coreografía de capítulos televisivos que hacen de dramas humanos episodios de una película que tiene lugar en la realidad pero a nosotros se nos presenta como si fuese obra ganadora del premio Óscar.

Por suerte, la misión nos permite narrar la historia de otra manera: se vuelve imposible callar el testimonio de cuantos han visto la destrucción y la muerte no a través de una pantalla sino en el rostro y en los cuerpos de hermanos y hermanas con quienes hasta poco tiempo antes se trabajaba, se celebraba la eucaristía, se estudiaba en las pequeñas escuelas con los techos de paja y se festejaba la vida y la alegría de estar en este mundo.

La muerte de Cristo no la vemos más sobre la cruz de madera. Como misioneros hemos descubierto, con los ojos y el dolor del corazón de tantos de nuestros hermanos, que el Señor sube a la cruz de la indiferencia de los poderosos de nuestro tiempo, del olvido de los pobres, de la exaltación del poder y de la idolatría del dinero.

Las revueltas, las protestas, las contestaciones, recogen el grito desesperado de tantos hermanos y hermanas que no logran ir adelante, que no saben cómo hacer para sobrevivir en una realidad que parece negar las condiciones mínimas necesarias para llamar vida a la existencia.

La gran tentación es caer en la trampa de pensar que la sombra de la muerte se haya adueñado de nuestro tiempo y se haya impuesto como criterio para gobernar nuestra historia. ¿Pero cuántas otras muertes descubrimos más cercanas a nosotros? ¿No es acaso la muerte la destrucción de las misiones en las que estamos presentes en Sudán del Sur o la violencia interminable en Centroáfrica, donde hay todavía tantas personas obligadas a abandonar sus casas por miedo de ser asesinadas?

¿No es quizá la muerte, la disminución del número de misioneros en nuestro Instituto? ¿O tener que renunciar a ciertas presencias misioneras donde vemos claramente que podrían hacer todavía tanto bien? ¿Y no es cierto quizá que vivimos como un verdadero funeral el hecho de tener que cerrar comunidades porque no tenemos nadie a quien enviar?

¿No sentimos morir cuando nos niegan el permiso para entrar en determinado país o se nos niega la posibilidad de continuar nuestro servicio a los pobres, a la Iglesia local sólo porque los políticos de turno viven de ideología? ¿No es muerte la mediocridad que nos amenaza cada vez que intentamos organizar nuestra vida según nuestros intereses personales, cuando buscamos pretextos para justificar nuestra falta de disponibilidad a salir, a obedecer, a aceptar la misión como un don que debería ser acogido sin poner condiciones?

La misión nos introduce y nos acompaña en el misterio de la muerte, porque cuando es vivida con toda honestidad, no podemos decir otra cosa que aquello que el Señor ha gritado desde el profundo de su espíritu: Padre, que se haga tu voluntad.

San Daniel Comboni lo dice con palabras que describen el escenario contemplado en el corazón de África: “Ante tantas aflicciones, entre montañas de cruces y de dolor… el corazón del misionero católico se ha resentido por estas enormes complicaciones. Sin embargo, él no debe perder el ánimo por esto; la fuerza, el coraje, la esperanza nunca pueden abandonarlo” (E 5646).

catedral_064La misión nos introduce en el misterio y en la belleza de la resurrección

Hay un más allá de la muerte que para la misión es fundamento de todo, la garantía de un futuro que se constituye no en la base de nuestros recursos, capacidades o fuerzas. La misión nos permite tocar con mano y contemplar con nuestros ojos aquel proyecto siempre actual de Dios que no descansa, tratando de construir una humanidad en la que todos puedan descubrirse como hermanos y hermanas.

Dios está siempre en acción y, a pesar de nuestro ir por caminos que no conducen a la vida, él no renuncia a su sueño de ver un día a todos sus hijos e hijas reunidos en una sola familia, donde no sea ya necesario poner etiquetas de religiones, ideologías, preferencias políticas, razas, culturas o colores. Cristo resucitado nos recuerda que para Dios el tiempo ha llegado, pero él no tiene prisa, siempre estará dispuesto a esperar nuestra llegada, esperando que, en este tiempo de la espera, no haya vidas sacrificadas por causa de nuestra incapacidad de razonar menos con la cabeza y más con el corazón.

La misión nos permite entender la resurrección como el milagro de la vida no se deja destruir por el egoísmo y la ambición sin límites, sino que se impone como alegría que brota del corazón divino que llevamos en la fragilidad de nuestro corazón humano.

Por esto no hay misión verdadera que no implique muerte en nosotros; muerte no como sinónimo de destrucción sino que se transforma en oportunidad para renacer finalmente a la vida verdadera que sólo el Señor puede ofrecernos como don del Padre.

“Él llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados” (1Pe 2,24).

Feliz Pascua de Resurrección a todos. P. Enrique Sánchez G., mccj Superior General

Ecos Encuentro Familia Comboniana (II)

Queremos compartir con vosotros/as el encuentro de la Familia Comboniana, que hemos tenido en Madrid, con motivo del 150 aniversario del Plan de Comboni.

Debo deciros que se han superado todas mis expectativas. En principio iba con la idea de que seria una formalidad más, dentro de las actividades programadas para dicho evento. La verdad es que ha sido un tiempo precioso y rico en todos los sentidos, se notaba que el espíritu de Comboni estaba allí actualizando su Plan, recordándonos que teníamos que unir todos nuestros esfuerzos y poner nuestro corazón al servicio de los más pobres y abandonados; que con diferentes características continúan estando hoy en las “africas” de nuestro mundo. Todo esto sin perder la perspectiva de Cristo crucificado que sigue sufriendo en todos nuestros hermanos a causa del egoísmo y de la injusticia.

El P. Joaquim Valente nos fue desgranando poco a poco el PLAN DE COMBONI PARA LA REGENERACIÓN DE AFRICA. Dicha exposición nos iluminó y nos ayudó a ver cual es nuestra misión hoy como familia comboniana. Fruto de la escucha reflexión y el compartir, surgieron un montón de ideas para trabajar como familia comboniana al servicio de la misión en los diferentes campos como: inmigración, animación misionera, lugares de presencia, comunidades mixtas, la misión hoy en España… además de lo que ya estamos compartiendo como la PVJ, asambleas y celebraciones.

Para finalizar: Empezamos y terminamos el encuentro celebrando el Amor alrededor de la Mesa del Banquete como una verdadera familia, donde no podían faltar los niños/as. Toda una bendición de Dios. Salimos con el corazón renovado dispuestos a trabajar con ganas y pasión por la misión.

 Antonia y Félix. Laicos Misioneros Combonianos

Ecos Encuentro Familia Comboniana (I)

“CARISMA COMBONIANO: Las ramas del árbol”

 Enc. Familia Comboniana, 5 y 6 Abr. 2014 (139)Creo que cuanto más nos sentimos desafiados, mayor puede ser el convencimiento para aceptar tal desafío.

Siempre hemos sabido que la presencia de los laicos en la misión evangelizadora de Daniel Comboni fue una realidad desde los inicios de su apostolado. Sin embargo, sentir decir al ponente del “work shop” sobre el PLAN PARA LA REGENERACIÓN DE AFRICA, Joaquín Valente (misionero comboniano) que siendo una intuición fundamental del Plan la Familia Comboniana: Religiosas(os) y Laicos (as) el CARISMA es como un árbol con sus ramas que si alguna de éstas se separa de dicho árbol, deja de tener vida y el árbol entero es afectado.

 La fidelidad a nuestro Carisma Comboniano no deja de cuestionarnos e invitarnos a vivirlo cada vez más profundamente y el deseo de crecer en la unión entre las diferentes RAMAS de la Familia Comboniana nos lo vamos despertando mutuamente a través del conocimiento mutuo.

 Personalmente, y no he sido la única, he constatado con gran gozo que en este encuentro ya conocía a todos los Laicos (as) Combonianos, cosa impensable solo hace unos años. Este conocimiento crea lazos de amistad, cariño y comprensión de los diferentes estilos de vida que vive la Familia Comboniana.

 Enc. Familia Comboniana, 5 y 6 Abr. 2014 (163)Con gran alegría he vivido este encuentro; los 20 años vividos en Uganda me han enriquecido a nivel de colaboración con las demás fuerzas apostólicas y he experimentado la alegría de la unión. En la actual realidad española puede ser más fatigoso este camino de colaboración y unión, pero si en otros Continentes y contextos se puede colaborar aún sin tener el mismo CARISMA, ¿no vamos a conseguirlo entre los miembros de esta Familia Comboniana?

 Creo que la unidad nos desafía, tanto a las Misioneras Combonianas, como a los Misioneros Combonianos y a los Laicos(as) Misioneros Combonianos. Creo también que el camino a seguir sea la escucha de la Palabra de Dios, la escucha de la grandeza del legado de Comboni (Carisma) y la escucha de cada uno de nosotros, para comprender como debemos ser fieles y enriquecernos con la novedad que cada uno aportamos en el momento actual de nuestra historia.

El orgullo de tener un Fundador con intuiciones (PLAN) tan divinas y humanas, lo hemos experimentado y esto ha aumentado nuestros deseos de crecer en unidad. Lógicamente, primero siendo “EL CENÁCULO DE APOSTÓLES” que comboni quería de nosotros.

Personalmente creo que tenemos que enfrentarnos a un gran desafío: ¿Estamos llamadas (os) a abarcar todos los campos de apostolado que encontramos a nuestro alrededor? Hemos escuchado con satisfacción, que siendo el CARISMA un DON para implementación de un aspecto concreto de el Reino de Dio, cada Carisma tiene su tarea que complementa el TODO. Por lo tanto debemos seguir reflexionando para no querer abarcar todo cuanto hay que hacer en la Iglesia y en la Sociedad y así también dejar espacio a los   demás Carisma.

Encarnita Cámara Liébana. Misionera Comboniana

(Actualmente en España para el ministerio de la animación Misionera)

Domingo de Ramos (A). 13 de abril de 2014

Mateo 21, 1-11
Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al monte de los Olivos, Jesús mandó dos discípulos, diciéndoles:
– Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, desatadlos y traédmelos. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto.
Esto ocurrió para que se cumpliese lo que dijo el profeta: “Decid a la hija de Sión: ‘Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila’.”
Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba:
– ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada:
– ¿Quién es éste?
La gente que venía con él decía:
– Es Jesús, el Profeta de Nazaret de Galilea.

19RamosA

NADA LO PUDO DETENER

La ejecución del Bautista no fue algo casual. Según una idea muy extendida en el pueblo judío, el destino que espera al profeta es la incomprensión, el rechazo y, en muchos casos, la muerte. Probablemente, Jesús contó desde muy pronto con la posibilidad de un final violento. Jesús no fue un suicida ni buscaba el martirio. Nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para nadie. Dedicó su vida a combatirlo en la enfermedad, las injusticias, la marginación o la desesperanza. Vivió entregado a “buscar el reino de Dios y su justicia”: ese mundo más digno y dichoso para todos, que busca su Padre.

Si acepta la persecución y el martirio es por fidelidad a ese proyecto de Dios que no quiere ver sufrir a sus hijos e hijas. Por eso, no corre hacia la muerte, pero tampoco se echa atrás. No huye ante las amenazas, tampoco modifica ni suaviza su mensaje.

Le habría sido fácil evitar la ejecución. Habría bastado con callarse y no insistir en lo que podía irritar en el templo o en el palacio del prefecto romano. No lo hizo. Siguió su camino. Prefirió ser ejecutado antes que traicionar su conciencia y ser infiel al proyecto de Dios, su Padre.

Aprendió a vivir en un clima de inseguridad, conflictos y acusaciones. Día a día se fue reafirmando en su misión y siguió anunciando con claridad su mensaje. Se atrevió a difundirlo no solo en las aldeas retiradas de Galilea, sino en el entorno peligroso del templo. Nada lo detuvo.

Morirá fiel al Dios en el que ha confiado siempre. Seguirá acogiendo a todos, incluso a pecadores e indeseables. Si terminan rechazándolo, morirá como un “excluido” pero con su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no rechaza ni excluye a nadie de su perdón.

Seguirá buscando el reino de Dios y su justicia, identificándose con los más pobres y despreciados. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá como el más pobre y despreciado, pero con su muerte sellará para siempre su fe en un Dios que quiere la salvación del ser humano de todo lo que lo esclaviza.

Los seguidores de Jesús descubrimos el Misterio último de la realidad, encarnado en su amor y entrega extrema al ser humano. En el amor de ese crucificado está Dios mismo identificado con todos los que sufren, gritando contra todas las injusticias y perdonando a los verdugos de todos los tiempos. En este Dios se puede creer o no creer, pero no es posible burlarse de él. En él confiamos los cristianos. Nada lo detendrá en su empeño de salvar a sus hijos.

José Antonio Pagola

 

Las palmas de la victoria

solo tienen derecho a alzarlas

los que trabajan por la paz

y por la justicia del Reino de Dios.

El “pueblo de pobres”

del Mesías Jesús

desean y procuran

una tierra sin males,

sin oprimidos, ni excluidos:

Una familia de hermanos

que renuncian

a lo superfluo y violento

para compartir todos lo necesario:

el pan y la paz, el amor y la fe.

 

Grupo comboni en Madrid

Queridos hermanos:

 Os quiero contar una de Comboni, una de África en Madrid con su Cibeles y sus barrios llenos de todo tipo de “gentes” con las que paseamos sin darnos cuenta unos junto a otros.

 A esto que un día un trocito de África se coló en esta tierra llena de oportunidades para los que están acostumbrados a ninguna.

Un buen día dijeron de juntarse para alabar al Señor con sus cantos, que como dicen ellos, es más que rezar porque llegan más al Señor.

El grupo Africano “Comboni” va a realizar próximamente una visita a un centro educativo donde realizará un mini-teatro africano que cuenta la vida de dos familias en su continente, luego continuarán cantando alabanzas a Dios para terminar contestando las preguntas de los jóvenes.

 Los africanos son nuestra vocación, somos suyos allí donde estemos, les pertenecemos desde el día que elegimos seguir a Jesús como Comboni con su “África o muerte”.

 Somos la obra de Comboni: parte de la respuesta de Dios a este pueblo, por eso, cerca de la próxima reunión de nuestra familia comboniana os digo: No nos refugiemos en los formalismos salgamos juntos por las calles a buscarlos y así: No dejar ni uno a la indiferencia.

 Con mucho Amor para todos, todos.

Daniel LMC

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El lento despertar de la Rep. Centroafricana

RCAfrica

Diversos testimonios e instituciones informan de una clara mejoría en la República Centroafricana en materia de seguridad.

La Misión Internacional de Apoyo a la República Centroafricana liderada por África (MISCA) ha mostrado su satisfacción por los esfuerzos de las nuevas autoridades de transición —presididas por Catherine Samba-Panza— para la reconstitución de las fuerzas de seguridad del país.

“Cuando MISCA asumió su mandato, oficialmente el 19 de Diciembre de 2013, la situación del país era de grave inseguridad. MISCA, apoyada por la fuerza francesa Sangaris, ha realizado una gran labor en la restauración progresiva de la seguridad en la República Centroafricana. (…) Nuestro objetivo final es dejar la seguridad del país a sus propias fuerzas y seguir apoyándoles en la estabilización. Solo podremos lograrlo si las Fuerzas Armadas de África Central son reconstruidas, equipadas y formadas debidamente. Estamos encantados de poder decir que el gobierno de transición está caminando en esa dirección”, dijo el jefe de la MISCA, que ejerce a su vez como representante especial de la presidenta de la Comisión de la Unión Africana. La MISCA se desplegó a finales del pasado año por decisión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, preocupada por el aumento de la violencia sectaria en el país centroafricano.

Jean-Marie Michel Mokoko aportó en su intervención el dato de que un 70% de los miembros del ejército de la RCA se han presentado de nuevo al trabajo.

El Consejo Nacional de Transición trabaja ya en una nueva Constitución para sustituir a la derogada en el golpe militar que lideró Michel Djotodia de la Seleka hace casi un año. El parlamento presentará un borrador constitucional en tres meses, que una vez consensuado, será sometido a refrendo popular. Una vez se obtenga el texto se deben celebrar unas elecciones en febrero de 2015 con las que se completaría la transición.

Por otro lado, una comisión de Naciones Unidas creada para investigar las violaciones de derechos humanos ha empezado a realizar la tarea de verificación de casos. La Corte Penal Internacional está recogiendo “informaciones y analizando la situación con cautela antes de decidir si abrir o no un proceso formal”, según su fiscal general, Fatou Bensouda, recoge MISNA.

La agencia también ha citado fuentes de la Conferencia Episcopal de la República Centroafricana que relatan un lento retorno a la normalidad en el país. “Desde hace una semana la situación es claramente más tranquila y la vida va recuperando gradualmente su curso. Los mercados y actividades comerciales funcionan completamente. En varias escuelas los niños han vuelto a estudiar y los funcionarios trabajan ya en algunas administraciones. Ayer los estudiantes se manifestaron para exigir el pago de dos meses de becas”, dijeron las fuentes que recuerdan que el principal desafío es la seguridad.

“De noche, en cambio, para proteger a los residentes de los bandidos, saqueadores y de los hombres armados que se presentan como Anti-Balaka se han formado patrullas de jóvenes, no armados. (…) Ellos son recompensados con comida y pequeñas sumas de dinero. En caso de urgencia deben llamar a números de teléfono que entraron en servicio hace poco para pedir una intervención de las fuerzas del orden regulares”, añaden las fuentes mencionadas. (http://www.mundonegro.com/mnd)

 

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